Plantas del semidesierto mexicano: una solución basada en la naturaleza como barreras vivas cortafuego

Autor:
Lorena Vargas Rodríguez Michelle Farfán Gutiérrez
Categoría:
Manejo del Fuego | Soluciones Basadas en la Naturaleza
Publicada:
Jul 22, 2026

Lorena Vargas Rodríguez, Michelle Farfán Gutiérrez (Autoras)

Fanny Rocío Navarro Romo (Editora de Blog)

La ciencia al servicio de la prevención de incendios: un logro que celebramos.

Los incendios forestales representan uno de los mayores desafíos ambientales de la actualidad. El aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas y los cambios en el clima han incrementado la frecuencia e intensidad de estos eventos, haciendo necesario fortalecer las estrategias de prevención además de las acciones de combate. En este contexto, las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) se han convertido en una alternativa innovadorapara reducir riesgos y aumentar la resiliencia de los ecosistemas.

La investigación parte de una pregunta fundamental: ¿pueden algunas especies del semidesierto mexicano contribuir a disminuir la propagación del fuego mediante el establecimiento de barreras vivas? Para responderla, las autoras analizaron las propiedades físicas y térmicas de cuatro especies ampliamente distribuidas en las zonas semiáridas de México: Garambullo (Myrtillocactus geometrizans), Agave (Agave salmiana), Nopal (Opuntia spinulifera) y Sábila (Aloe vera).

A diferencia de las brechas cortafuego convencionales, que requieren eliminar completamente la vegetación y pueden generar pérdida de biodiversidad y erosión del suelo, las barreras vivas cortafuego buscan aprovechar especies vegetales con baja inflamabilidad para reducir la continuidad del combustible sin afectar significativamente el funcionamiento del ecosistema. Esta estrategia ya ha sido estudiada en otros países, pero en México aún existía muy poca información científica sobre las especies nativas con este potencial.

¿Cómo se realizó la investigación?

El estudio se desarrolló en el laboratorio mediante la evaluación de la epidermis de las cuatro especies vegetales. Las investigadoras analizaron características como: grosor de la epidermis (figura 1), densidad del tejido, dureza, densidad estomática, resistencia al calor y comportamiento durante ensayos de combustión controlada.

Figura 1. Epidermis de garambullo, agave, nopal y sábila utilizadas en los ensayos de laboratorio.

Estos atributos permiten conocer la capacidad de los tejidos para conservar humedad, retrasar la deshidratación y resistir el incremento de temperatura antes de alcanzar la combustión.

Los resultados mostraron diferencias importantes en las especies evaluadas.

El garambullo destacó por presentar la epidermis más gruesa, mayor densidad y mayor dureza, además de conservar durante más tiempo su integridad estructural bajo condiciones de estrés térmico. Durante los ensayos alcanzó una resistencia estable de aproximadamente 42 minutos, superando a las demás especies evaluadas.

Por su parte, el agave mostró la menor pérdida de masa después del calentamiento, lo que indica una importante capacidad para conservar su estructura frente al calor extremo. El nopal y la sábila también presentaron características favorables, aunque con menor resistencia comparativa respecto al garambullo y al agave (figura 2).

Figura 2. Secuencia fotográfica de la resistencia térmica en las caras externas de las epidermis de G, A, N y S con registros de temperaturas y tiempos en avance. Secuencia en fila de las etapas A-E para G (garambullo), A (agave), N (nopal) y S (sábila). F vista al microscopio 100x para las epidermis en etapa D de cada especie.

Un paso hacia soluciones innovadoras para el manejo del fuego

Las autoras enfatizan que estos resultados corresponden a ensayos de laboratorio y no significan que estas especies funcionen automáticamente como barreras vivas a escala de paisaje. Sin embargo, constituyen una base científica sólida para desarrollar investigaciones posteriores que evalúen su desempeño en condiciones reales de campo.

Entre las recomendaciones derivadas del estudio destaca la posibilidad de diseñar barreras vivas mixtas (figura 3), combinando especies de crecimiento rápido con cactáceas y agaves, de manera que las primeras proporcionen protección inicial mientras las especies de mayor resistencia térmica consolidan la barrera a mediano y largo plazo. Además, se plantea integrar estas estrategias en paisajes agrícolas donde ya existen cultivos de agave o nopal, fortaleciendo el manejo preventivo del fuego sin comprometer la productividad.

Figura 3. Implementación de barreras vivas mixtas como parte de estrategias de manejo preventivo de combustibles y restauración del paisaje.

Ciencia aplicada para fortalecer el territorio

En la JIAN reconocemos el enorme valor de la investigación científica como herramienta para mejorar la gestión ambiental y fortalecer las decisiones que se toman en el territorio.

Nos llena de orgullo que la Dra. Michelle Farfán, con quien hemos compartido espacios de colaboración en temas relacionados con el Manejo Integral del Fuego, continúe generando conocimiento de alto nivel que aporta nuevas alternativas para la prevención de incendios forestales desde una perspectiva ecológica e innovadora.

Este tipo de investigaciones fortalecen la vinculación entre la academia y las instituciones públicas, demostrando que la conservación de los ecosistemas requiere no solo voluntad y coordinación, sino también evidencia científica que permita diseñar soluciones cada vez más eficaces y adaptadas a las condiciones de nuestros paisajes.

Para su consulta ingrese a: https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2215-38962026000200011