Eric Mellink (Autor)
Monica E. Riojas-López (Autora)
Lizeth Medrano-Figueroa (Diseño de infografía)
Fanny Rocío Navarro Romo (Editora de Blog)
La región de los Llanos de Ojuelos, situada en la zona semiárida del sur de la Mesa Central de México —abarcando parte de los estados de Jalisco y Zacatecas—, representa un ecosistema de vital importancia para la conservación de la biodiversidad regional. Caracterizada por un paisaje de zacatales, matorrales, agricultura anual y huertas de nopal, esta zona alberga sistemas xerorribereños: arroyos que, a pesar de su naturaleza estacional, son críticos para proveer agua tanto a las comunidades humanas como a la fauna silvestre.

La Adaptación ante el Estrés Climático
A pesar de la aridez aparente, la región es hogar de 8 especies de ranas y sapos, además de una especie de ajolote. La supervivencia de estos anfibios está intrínsecamente ligada al ciclo de lluvias:
Estrategias de Supervivencia: Mientras que especies como la rana de Moctezuma permanecen en cuerpos de agua permanentes, la mayoría de las especies han desarrollado la capacidad de estivar (un estado de letargo profundo) enterrándose bajo tierra para esperar el retorno de las precipitaciones.
El Impacto de la Gran Sequía (2023): El año 2023 registró la sequía más intensa en un siglo, provocando un silencio absoluto en las noches de verano y reduciendo las poblaciones de anfibios a mínimos críticos en pequeños reservorios junto a presas.
Capacidad de Recuperación: Con el regreso de las lluvias en 2024, se ha observado una respuesta biológica inmediata. La ranita arborícola de montaña y la rana de Moctezuma han vuelto a colonizar el paisaje, demostrando la resiliencia de estas especies siempre que existan refugios hídricos mínimos.
Retos para la Gestión Ambiental y el Cambio Climático
El incremento en la duración y frecuencia de las sequías debido al cambio climático plantea interrogantes críticas sobre el límite de resistencia de los anfibios en estado de estivación. Dado que los anfibios son bioindicadores de la salud ecosistémica y de la calidad del agua, su desaparición señalaría un deterioro grave del entorno natural.
Es importante promovemos dos ejes de acción ciudadana y técnica para mitigar estos riesgos:
- Ciencia Ciudadana: se invita a la población a documentar avistamientos mediante fotografías y notas de ubicación (incluyendo sitios donde antes había presencia y hoy no) para ser compartidas en plataformas como iNaturalist.
- Manejo Sustentable del Ganado: Se recomienda la implementación de corredores de acceso controlado a los bordos de agua. Al restringir el paso del ganado a un solo punto, se permite que la vegetación ribereña crezca en el resto del perímetro, proporcionando refugio a los anfibios y reduciendo la tasa de evaporación del agua.
Cuidar a estos «pequeños saltarines» no es solo una tarea de conservación biológica, sino una estrategia fundamental para garantizar la salud de nuestro campo y la disponibilidad de recursos hídricos para las futuras generaciones.
Información basada en el proyecto «Los sistemas xerorribereños y su contribución para mantener la integridad ecológica en paisajes semiáridos antropizados» de Eric Mellink y Monica E. Riojas-López.
